viernes, 22 de mayo de 2020

EL AMOR QUE SIENTO POR TI


El amor que siento por ti
nació del áleph
cuya minúscula cifra
progresó en caracolas de fuego.
Fue un cigoto invisible
germinando en una vaina de crisálida
y, luego, una madeja de alas batiéndose
con suavidad de terciopelo.

Ofuscado, se enquistó en mi pecho,
y ahí se enconó su llama, afiebrándome.
Se enredó también en mis brazos y en mis piernas,
y su viento ululaba con el vértigo de la alondra,
y se mecía en mis venas como un pez sedoso
de agallas abiertas.

Pero ahora tiembla en mis mejillas
el pozo sobre el que se balancea y chapotea
una luna descolgada, y me turban las nubes
con bordes de acero.

No quiero que ningún arcángel
me expulse de tu carne sagrada.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "El beso" (1859), Francesco Hayez, Pinacoteca di Brera, Milán

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miércoles, 18 de diciembre de 2019

EL RÍO DE LA VIDA


Entre guijarros 
canta el río de la vida,
gorjea alegre 
y sus aguas despliegan alas de pájaro,
plumas líquidas 
entre el verdor agudo de la primavera.

Bisbisea en la canícula
con voz serena,
corean su salmodia
batracios y cigarras.

En el otoño
entona un aria, 
arrastrando en su boca la hojarasca seca.

Y en el invierno
el caudal desborda
su fría vena.
Ya no recuerda
las mañanas tibias, 
las tardes cálidas.
Ruge tembloroso
antes de encontrar la sal.

(Mayte Llera, "Dalianegra")

Pintura: "Ophelia" (1890), Jules Joseph Lefebvre

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miércoles, 27 de noviembre de 2019

EL RÍO (LA AMISTAD), soneto asonante


Nadamos en un río de aguas claras 
y en su fértil espuma y en sus ribas, 
bañaba el corazón sus alegrías, 
nadaban como peces nuestras almas. 

Navegaron las manos enlazadas, 
flotando iba la risa a la deriva, 
la voz de la confianza era la ondina 
que a las dos internaba en esas aguas. 

Pero a veces se cruzan las corrientes 
que manan de un subsuelo cenagoso, 
y el agua de cristal se vuelve negra. 

No pudimos nadar entre los lodos 
y, arrastradas, quedamos a la suerte 
de ver nuestra amistad yaciendo muerta.

(Mayte Llera, "Dalianegra")

Pintura: "Ofelia" (1852), John Everett Millais. Tate Britain, Londres

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miércoles, 6 de noviembre de 2019

KERKOUANE (TANIT)


La brisa salina
perfumaba las alas de una tarde
de velaje azul, como un zafiro,
con la pleamar rizando el oleaje.

Tanit parecía
trazada por una mano pueril,
esbozada con teselas de caracola
engastadas en un atrio milenario.
Su cuerpo triangular
soportó el tránsito de muchas vidas
que después
formaron parte de las nubes.

No puedo
estimar cuánto hace de aquello,
pues la mente es una alondra
revoloteando alocada
al imaginar la densidad de los siglos,
solo sé que ante mí
el mar era un cielo líquido,
y el misterio de Kerkouane,
teñido con la púrpura de sus múrices,
era un corazón latiendo
con el diapasón de las olas.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Dido construye Cartago" (1815), Joseph Mallord William Turner, National Gallery, Londres

Nota: Kerkouane, situado al noreste de Túnez, es un yacimiento arqueológico púnico, Patrimonio de la Humanidad, que se ha preservado sin modificaciones de épocas posteriores, y que conserva los enigmáticos baños que poseía cada vivienda, teñidos con la tintura púrpura obtenida del múrice, un molusco cuya extracción constituía la principal industria de la ciudad.
Las fotografías del yacimiento que se adjuntan son de mi autoría.


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sábado, 22 de junio de 2019

AMOR

A Rafael

Su nombre dormía
entre las paredes de su corazón
como duerme el fruto
en el cáliz de la flor.

Una mañana abrió los párpados
y pudo dibujar sus sílabas
en el horizonte.

Le pareció conocer ese nombre
desde mucho tiempo atrás,
le pareció que no le era ajeno ni extraño,
le pareció que se pronunciaba
permitiendo que entrase una bocanada de aire
y consintiendo que saliese el mismo aire,
vibrante y caliente,
a través del anillo de sus labios.

Se atrevió a intentar articularlo
con la voz madura del azúcar:
lo vocalizó pausadamente, deteniéndose
en su inicio y en su culmen,
acariciando la liviandad de sus alas.
Después lloró.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Inocencia", Guillaume Seignac

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jueves, 30 de mayo de 2019

MÍA


La luz cobriza de la tarde
tensaba un arco de manos y distancias
en la atmósfera.

Todos los besos
sabían al vacío vibrante de mi boca,
todas las rosas
florecían entre mis muslos,
todos sus pétalos
surgían de las sinuosas curvas
de mis labios
y contenían un rubí rutilante,
una gema escarlata.

Aquella luz vespertina se fue,
los besos se imaginaron
durante el reposo nocturno.

Las estrellas mutaron sus hábitos
y se encerraron en mi aliento,
sentía sus brillos plateados,
sentía sus chisporroteos
entre los dientes,
sentía sus afinadas voces
de clarinete, sus lenguaraces diálogos.

Entonces fui mía quizá por vez primera 
—mía y solo mía—,
como si fuera de mí nada existiera.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura de Christian Gaillard

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PÁJAROS


Hay pájaros 
verdes
como la bruma 
de las montañas de Guatemala,
aves de plumas tan largas y sedosas
que sólo pueden alzar el vuelo
en esos paraísos de selvas brillantes 
como esmeraldas.

Hay pájaros 
que levantan sus voces
y alcanzan los cielos,
que cortan el aire
con los afilados cuchillos
de sus gargantas, y pájaros 
que sólo pían
y saltan graciosos entre las ramas.

Pájaros hay 
de todo tipo:
amarillos, pardos, azules,
con pecheras rojas 
o de crestas coronados.

Pájaros hay 
también de guerra,
que llevan la fiereza en el tajo de la pupila
y tambores bajo las alas.

Y los hay 
que sobrevuelan el nido ajeno
deslizando 
sus siniestros planeos entre las sombras,
deslizando 
el silencio entre sus picos.

Son aves de rapiña 
aguzando instintos, con el botín 
en el punto de mira.

Urracas y azores cenicientos
afanados en el hurto del reluciente 
metal de la palabra.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Pareja de quetzales en Tikal", Carlos Alberto González da Silva

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miércoles, 15 de mayo de 2019

NO DIGO NO SI QUIERO DECIR SÍ


No digo no
si quiero decir sí,
porque cuando digo no
se cierran los portones de mis labios
y el puente levadizo de mi lengua,
y una torre almenada
se erige sobre el solar
de mi boca.

Allí, la palabra aguerrida
—hincando su rodilla—
es hábil ballestera.

Allí, en ese perol carnal,
hierve el aceite
que será mortal cascada
vertiéndose matacanes abajo,

y no hay catapulta ni almajaneque
que derriben mis muros,
ni ariete que me cambie el adverbio.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "La belle dame sans merci", Frank Dicksee

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viernes, 10 de mayo de 2019

PERMANENCIA


Nada permanece en este mundo breve,
el mar es una boca engullendo ríos y rocas,
y la vida es yesca consumida
por un fuego voraz.

Pero si en alguna parte
—no sé si más allá de las estrellas—
la raíz de algo sobrevive,
será entonces lágrima,
fruto de la alegría
por su luz gestada entre las sombras,
por su destino de horas infinitas.

Si algo permanece —si no muere—,
será el amor por los que quisimos,
y quizá vuelva,
como vuelve el mar
rugiendo en una caracola.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "The shell" (La caracola), 1871, William Adolphe Bougereau

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jueves, 9 de mayo de 2019

NADA (CÉSAR BORGIA)


Príncipe,
tu espada 
—templada en el horizonte
donde el cielo y el infierno
se acoplan lujuriosos—
es un rayo homicida 
que grita su vértigo,
el eje de una tempestad
que arrasa vergeles,
una fértil materia
que gesta el dolor.
Su metal sediento
te mantiene a horcajadas,
Gran Confaloniero, Duque Valentino.

Los idus de marzo
galopan veloces
hasta la Barranca Salada. Aventajan tres días. 
Tu máscara de cuero cae,
entonces, un destello en el acero muestra: 
“O César o nada”.

(Mayte Llera, "Dalianegra")

Pintura: "Retrato de César Borgia" (s. XVI), Altobello Melone. Academia Carrara, Bérgamo, Italia

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miércoles, 24 de abril de 2019

TODAVÍA FLOREZCO


Pese a todo,
pese a tanto,
todavía florezco
en primavera,
cuando los ranúnculos, 
con su piel charolada, 
motean los prados como copos de sol;
los mismos prados que en otro tiempo 
acogieron nuestros cuerpos ansiosos
y fueron madres tibias e indulgentes,
y fueron esponjosos lechos.

Todavía reconozco las mismas estrellas
que engarzaban sus auras irisadas
en el agua de nuestros ojos,
fundiendo en ellos la reluciente esfera de la noche 
y propiciando el sabor lento de los besos.

Pienso entonces en cómo serían ahora mis días
de no haber tenido conmigo
la firmeza de tus manos,
la determinación de su pulso,
que me sostuvo, con su cable de acero,
para impedir
que una última hebra de humo 
perdiera el cabo que me ataba a la hoguera.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Primavera", Franz Winterhalter

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sábado, 6 de abril de 2019

TÚ Y TUS PERICOS


Tú y tus pericos multicolores,
tus monos negros,
tus gatos igualmente negros,
la cervatilla asaeteada,
como un San Sebastián silvestre
entonando una elegía por sí misma
(por ti misma),
por el inmenso dolor que te laceraba
por dentro,
por fuera.

Tú y tus pericos tornasolados,
el yugo de tus cejas unciéndote los ojos,
tu bigotito ambiguo, andrógino,
tu pierna flaca de poliomielitis,
los largos vestidos
de tehuana y los pantalones para disimularla,
los corsés de escayola
—como aquel adornado con la hoz
y el martillo—,
a veces el otro con cinchas de acero,
las cicatrices,
el matrimonio
que te pintaba lágrimas
por otras que él amaba,
las lágrimas por otras y otros
que también amaste tú, 
y por los hijos perdidos
y por la cirugía
y por las amputaciones…

El corcel brioso
de la risa saltando una barrera
de tarde en tarde,
las caricias cómplices con Tina Modotti,
los besos clandestinos con León Trotski,
los viajes al norte,
la vuelta al jardín de tu Casa Azul,
a su pirámide de estuco,
a sus ídolos hieráticos de factura milenaria,
al cielo de espejo de tu cama,
al óleo que ya era sangre de tus venas,
a los pinceles que ya eran falanges de tus dedos,
a las ajorcas de jade que arrullaban tus muñecas,
a los collares huicholes de turquesas y corales,
al arcoíris de raso que enjaezaba tus trenzas,

al huipil que sería tu mortaja
mientras Diego te lloraba, a ti, Frida,
que en vida fuiste su sombra
y, ahora, muerta, nos deslumbras. 

(Mayte Llera, Dalianegra)


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Imágenes de cuadros de Frida Kahlo ("Yo y mis pericos", 1941, "Autorretrato con monos", "Autorretrato con collar de espinas y colibrí", "La pequeña cervatilla", 1946), y fotos mías posando en el jardín de la Casa Azul (casa natal de Frida Kahlo en Coyoacán, México D. F.)


viernes, 21 de septiembre de 2018

EL VERANO SE VA


El verano se va,
coletea su estela
hundiéndose en el salitre
como un pez abisal;
se lo lleva septiembre,
zambulléndose en la plata del mar
como un tritón brioso.

Se va este tiempo fecundo
con su cáliz de oro y nácar,
con su calor de infierno dulzón,
con su cadencia oleosa.

La aurora llega,
con su anzuelo
de adelfas escarlata,
pergeñando la emboscada del otoño.

El verano se va,
su claridad se apaga
entre la hojarasca de un túnel sombrío.

Se va este tiempo azul.
Mis barcos navegan
—atentos al horizonte—
con la esperanza
de volver a avistar
la luz de su faro.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Expectations" (1885) Lawrence Alma-Tadema

© Todos los derechos reservados

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martes, 19 de junio de 2018

PRISIÓN


Algunas veces
la vida
nos empuja a la ceguera,
y buscando el amor,
la felicidad,
la risa,
encontramos barrotes
y altas torres.

Deseamos
borbotones de alegría
y en la boca
nos mueren estrellas,
en el pecho
nos estallan maremotos
y en el vientre
nos sangran mariposas.

Demasiada confianza otorgada
a la permuta,
demasiado candor el que alojan
los corazones mansos.

La libertad
no es luz
que se filtre por las rendijas.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura de Pascal Chove

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lunes, 11 de junio de 2018

BOTELLA VACÍA


Sin ti,
era una botella vacía
que solo conservaba
el rastro de su contenido.

Sin ti,
el porvenir
era el flujo oscuro
que manaba del cadalso
que exterminaba los pájaros
y custodiaba los silencios.

Aterida, desmembrada,
dormías en la fosa
donde mi impericia
te había sepultado.

Pero el paso fortuito
de una luciérnaga
alumbró la noche
con su reluciente pólvora,

despertándote
y liberando
el vuelo tumultuoso de los verbos.

(Mayte LLera, Dalianegra)

Pintura: “Sauce rizado”, Steve Smulka


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