sábado, 21 de octubre de 2017

SI SIENTES QUE EL CORAZÓN...


Si sientes que el corazón
te aprieta los poros,
despégate del suelo,
deja que levanten vuelo tus alas,
las de liviana pluma,
las de blanca pluma
de garza,
las que no permiten
que la boca de la tormenta
alcance los innúmeros paraísos.

Deja que una brisa azulada temple tu frente,
tu frente poderosa de basalto,
y cierra los ojos,
divisa el paisaje de tus párpados,
el riego reticular de los capilares
que fertilizan tus retinas
y las transforman
en exuberantes vergeles,
en jardines de mandrágoras.

Si todavía así
sientes que crepita la llama
del desamparo,
penetra en tus abismos,
los que conducen a tu núcleo de fulgores
sin sombras,
ese cuyas membranas
aún conservan huellas de manos infantiles,
aún conservan sonrisas inocentes.

No te detengas, prosigue
tu incursión y evita las marejadas,
la conspiración de las centellas,
 la palabra mercenaria que se adosa al oído,
los demonios coronados de pétalos,
los amuletos y los escapularios.

Evita todo eso y más que encuentres
allá donde tus pies hallen senderos.
Evita la maldición de la memoria
cuando te abra en llagas,
y evita la soledad de la muchedumbre.

Camina sobre la hierba dócil
y llega,
aunque tengas que hacer uso del atajo,
aunque tengas que emboscarte
entre las rosas.

Arriba a la costa que lleva por nombre
tu mismo nombre
y, cuando lo hagas, fondea.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "La partida de los argonautas de Yolcos" (1487), atribuido a Pietro del Donzello

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sábado, 30 de septiembre de 2017

AMPARO


El peso de tu abrazo
me vuelve invertebrada
bajo la vela que arría el crepúsculo,
cuando los sueños
se arremolinan
y vierten su hélice rugiente
entre mis párpados.

Te aprietas contra mi espalda,
y tu pecho es el postigo
que cierra mi pasado,
el aparcero que abona mi tierra
con los despojos de Orfeo
y recolecta la miel que el ruiseñor
lleva en el pico.

Ya en la mañana hueles a aire blanco,
y en tu mirada
la clorofila halla su síntesis.

Tú me salvas
de la luz que es señuelo de celada.

(Mayte Dalianegra)

Pintura de Alberto Pancorbo

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martes, 15 de agosto de 2017

NUDA VERITAS


Te yergues sosteniendo la carga del cielo
sobre la cruz de tus brazos,
poseída por tu propia naturaleza consecuente,
y viertes sobre nosotros el azogue del espejo,
para envenenar nuestro conformismo,
nuestra singladura más anodina.

Pero ¿acaso existes?, 
¿acaso no serás un mero reflejo proyectado 
por el mismo cristal?

Si existes,
lucha por tu aliento,
pelea hombro con hombro
con quien se atreva a cubrirse 
con una égida flecada de serpientes,
para protegerse del engaño 
y adivinarlo entre la saliva,
con quien se atreva a empuñar una lanza,
para desbrozar tu camino de fraudes,
con quien se atreva a hacer de su pecho
la guarida de la Gorgona,
para petrificar la mentira.

Lucha por tu desnudez sin embozo,
para que por tus grietas no se filtre el sofisma,
envuélvenos con tu piel inmaculada
y deja que las sombras 
se escurran lejos del alcance de las brújulas.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Palas Atenea" (1898), Gustav Klimt, 
Museo Histórico de la ciudad de Viena

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sábado, 15 de julio de 2017

HERMOSO AMOR


Hermoso amor
que un día depositaste tus besos
sobre las adelfas floridas
de mis jardines:
soy Babilonia,
toda puertas, toda palabras,
toda secretos.

Soy Babilonia
y ansío liberar
el travertino de sus huecos
—las oscuras oquedades
donde reptan, en espiral,
las serpientes hambrientas del tedio.

Soy Babilonia
y ansío liberar
el tacto del mármol de sus cerrojos
helados;
ansío su victoria
sobre el sabor a roca inerte
y que se mute en dulce y cálida madera seca,
y que el filo de una llama
la consuma laminada ya en bucles de viruta

y que renazca hecha dragón
y que regrese a mí como a su Ítaca.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Dos muchachas con adelfas" (1890), Gustav Klimt, Wadsworth Atheneum, Hartford, Connecticut, Estados Unidos

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domingo, 25 de junio de 2017

SORRENTO, CAPRI...


Sorrento…

Una sierpe ondulante cerca
—con sus escamas azules—
la osamenta desnuda
de su acantilado.

Sorrento…

Una tortuga con caparazón de jade
—milenaria e inmóvil—
le hipnotiza la mirada
y le besa la frente con rumor de caracola.

Capri…

los siglos enjugaron
las lágrimas inocentes
—derramadas sobre el vértigo
de sus farallones—,
silenciando los palacios del dolor.

Ahora se acuna la calma del verano
mientras el Tirreno —vibrante y cristalino—
arroba la pupila del viajero.


(Mayte Dalianegra)

Pintura: “The sea from Capri” (“El mar de Capri”), 1875, William Stanley Haseltine

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domingo, 21 de mayo de 2017

BIENVENIDA, DALIA


Bienvenida,
Perséfone vegetal que resurges
bajo la urdimbre dorada
cuando la primavera
tarda y llega en la canícula.

De entre hojas y tallos ajenos
emerge el recordatorio estacional
de los tuyos,
y cuando riego el jardín
veo tu mata
semejando grutescos caprichosos
de acanto corintio,
pero no, tu reino
no fue de este mundo,
sagrada acocoxóchitl.

Bienvenida,
dalia de pétalos afilados como lanzas
ensangrentadas de verano,
llevas en tu corola estrellada
la sonrisa rubicunda de un aleluya,
la misma alegría
que enmaraña las melenas leoninas
de los cometas.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Dalias" (1940-47) Hermenegild Anglada i Camarasa


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La "musa" inspiradora de este poema, en mi jardín

sábado, 13 de mayo de 2017

VERMEER

Parecía una escena pintada por Vermeer:
desde la ventana, una luz perlada
cruzaba la estancia en diagonal,
y todo cuanto en ella había
gozaba de su fluorescencia.
La mesa, las sillas, los jarrones chinos,
las alfombras persas,
todo brillaba con el esplendor
de un colorido nuevo.

Las pupilas se acostumbraban
al sosiego diurno,
y el corazón latía más despacio,
con una mesura
para la que no había sido aún domesticado.

Ya había olvidado morir
en tus labios con la cadera ceñida
de soles y fragmentarme
cada noche
como una estrella de vidrio.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: “Joven con jarra de servir agua” (1665), Jan Vermeer. Metropolitan Museum of Art, New York

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jueves, 11 de mayo de 2017

TABLA DE MULTIPLICAR


Dicen que el hombre
era espejo de su Creador
y que fue un ser único como Él,
y que viéndose incapaz
de dominar el mundo
desde su orilla solitaria,
precisó de algo tan trivial
—en apariencia—
como la multiplicación.

Y al igual que su Hacedor se había
multiplicado, él, siendo su sucedáneo,
habría de encontrar la fórmula
para multiplicarse también,
antes de que pudiese
aparecer un tal Darwin
y hallase razones
para contrariarle.

Milagrosamente
llegó alguien a quien llamaron Eva,
surgiendo de una costilla
del que después
sería el padre de sus hijos.

Y he aquí
que lo que podría haber llegado a término
como una comedia romántica
protagonizada por Hugh Grant,
dejó alguna que otra queja
por discriminaciones varias,
por maltratos físicos y psíquicos
y, sobre todo,

por hacer un uso indebido
de las matemáticas.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "La creación del hombre", escena central de la bóveda de la Capilla Sixtina (1508 - 1512), Miguel Ángel Buonarroti. Ciudad del Vaticano
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jueves, 27 de abril de 2017

TODAVÍA


Todavía mis pupilas
no han descubierto su reflejo
en el espejo de las tuyas,
aún se tiñen del verdor de la esperanza
y pasean ajenas bajo los tilos.

Todavía no muestran
su terneza dolorida
pero, como sapientes sibilas, ya adelantan
la atroz despedida bajo la lluvia del llanto.

Pronto llegarán las horas desasistidas
con sus yelmos y sus corazas marciales.
Pronto el susurro hierático de nuestras voces
alejándose del vértice.

Aún no conocen mis hombros
el calor de tu abrazo
y ya se abisman mis manos en el vacío
de tu partida.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: “Cupido y Psique” (1878), Eugene Medard

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domingo, 16 de abril de 2017

MI CUERPO ES TU CASA


Mi cuerpo es tu casa,
cálido aposento,
reposo del alma.

Mi cuerpo es guitarra,
caja que resuena
al tañer sus cuerdas
con tus yemas blandas.

Mi cuerpo es de agua,
diáfana cascada
que en su clamor baña.

Mi cuerpo es de magma,
abrasa el tesoro
que su entraña guarda.

Toda yo soy tuya,
toda tuya yo,
abrázame, amor,
quémate conmigo,
y contigo yo.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: desnudo de Christian  Gaillard

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