jueves, 13 de febrero de 2014

TODAVÍA

Todavía me resulta un misterio
que te haya querido tanto.

Todavía me pregunto
si en la hora en que tus ojos
se cruzaron con los míos,
pasó un duende,
o si en aquella cerveza que tomaba
mientras tú saboreabas un café,
algún nigromante o hechicero
vertió líquido, polvos o a saber...

Porque nada explica,
ni la lógica su razón encuentra,
al porqué de esta incógnita irresoluble,
al porqué de algo injustificable.

Todavía me pregunto
si en el tiempo que me reste de existencia,
descubriré la respuesta
a esta cuestión, o si vagaré, mortificada,
lastrando la plegaria de que alguien
a este enigma le halle la solución.

Mayte Dalianegra

Pintura: "Circe envidiosa" (1892), John William Waterhouse
Safe Creative #1201280984052

miércoles, 12 de febrero de 2014

ADIÓS, TRISTEZA, ADIÓS

Tú, que me lees, posiblemente no sepas
lo que es la tristeza,
en cuyo caso,
debes sentir agradecimiento.

Es algo prodigioso,
de fuerza sobrenatural
superior a las de Hércules y Sansón
aunando sudores.

Una fuerza imantada
más tenaz que la gravedad terrestre,
y más inteligente que lo fueran
Isaac Newton y Albert Einstein juntos,
pues es capaz, por sí misma,
de inducirte a realizar un viaje
a través del Gran Cañón del Colorado
—con esa magnificencia cromática
con la que sólo la tierra,
en sacra compaña con el cielo y el agua,
puedan combinarse—,
para finalizar tan solemne peregrinaje
saltando al vacío.

O puede ser capaz, también,
de invitarte a un ágape
cuyas suculencias incluyan la cicuta
entre las ensaladas.

Es una gran señora la tristeza,
se cubre la testa desnuda
con sombrero emplumado de avestruz,
como la Catrina que pintara Diego Rivera,
pero no sonríe como ésta,
ni ondula la boa de plumas
de quetzal
sobre los huesudos hombros,
pues es osamenta desprovista
de la gracia de una vida ulterior.

Nada en ella habita,
es una existencia vacua,
difunta desde el mero momento conceptivo.

Pero en este día de soles
me despido de ella:
adiós, tristeza, adiós, ya en nada me puedes,
ya no me desbordas,
ni en ningún rincón me anidas.

Mayte Dalianegra

Ilustración de Wladyslaw Theodor Benda para la revista “Life-Theatre” en su número 5 de octubre de 1922

Safe Creative #1201311002823

lunes, 10 de febrero de 2014

HAIKU (las mariposas)


Las mariposas
aletean inquietas,
enamoradas.

Mayte Dalianegra

Pintura: "Nymphe à la pièce d'eau" (Ninfa en la fuente), Guillaume Seignac (1870-1924)
Safe Creative #1004085942681

Música: "Un bel di vedremo", Madame Butterfly, G. Puccini.

jueves, 6 de febrero de 2014

VOY A TENERTE DE NUEVO

Voy a tenerte de nuevo
enredado a mi cintura,
deslizándome los dedos
por la seda de mis curvas.

Vas a ceñirte a mi cuerpo
y vas a verme desnuda,
como mujer cuyo credo
se base en hacerse tuya.

Voy a sentirte muy dentro,
en mi cálida hendidura,
voy a gozarte ya en celo,
como hembra sin compostura.

Vamos a viajar muy lejos,
llevados por la locura
del lujurioso deseo
y la lascivia absoluta.

Mayte Dalianegra

Pintura de Kathrin Longhurst
Safe Creative #1009117299559

miércoles, 5 de febrero de 2014

PARÍS

Tras una promesa de amor,
me esperaban los Campos Elíseos
y la Torre Eiffel.
No se incendió la avenida, ni se derrumbó la torre,
sólo mintieron
tus labios
a la vuelta de la esquina.

Mayte Dalianegra

Pintura: "París tras la ventana", (1913), Marc Chagall

Safe Creative #1201130907996

lunes, 3 de febrero de 2014

UNA FÁBULA EN VERSO LIBRE COMO LA LIBERTAD

Creía el gavilán que la paloma era suya,
pues se reflejaba en el espejo
de sus fieros ojos de tigre
—ávidos de sangre y de despojos—
la imagen sublimada de la victoria.

Creía que era suya,
y anhelante esperaba el momento
apropiado del inmisericorde
y definitivo ataque.

Presagiándolo inminente,
alzó el majestuoso vuelo.

Sus alas pardas de arcángel
de la muerte
rozaban las alturas hasta constelar
el cielo de estrellas dibujadas
con baba de caracol.

Afilando garras
en el borde de la estratosfera,
se arrojó en picado
sobre la desventurada víctima,
pero ella, audaz en el último instante,
esquivó la inercia que guiaba su fin.

Creía el gavilán que la paloma era suya,
pero se equivocaba, se equivocaba.

Mayte Dalianegra

Pintura: “Pigeon” (“Paloma”), David Caesar
Safe Creative #1201260974752

sábado, 1 de febrero de 2014

MI MADRE

Mi madre era hermosa,
todas las madres lo son para sus hijos
—desde la del polluelo de alcatraz,
hasta la del cachorro de pantera—,
todas, sin excepción,
son hermosas a los ojos de su prole,
incluso las desnaturalizadas.

Mi madre era hermosa,
y me amaba,
era una estrella en el firmamento
de mi existencia
—mi estrella—,
la que me alumbraba con su calor;
y me proporcionó
ilusión durante la infancia,
apoyo en mi juventud
y comprensión llegada la edad adulta.

Mi madre era naranjo en flor, era hermosa
como lo son todas las madres,
como lo son las cenizas de los recuerdos,
como lo es la vida a pesar de sus trances.

Mayte Dalianegra

Pintura: “Lección de música” (1877), Frederic Leighton

Safe Creative #1201230956788

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